2013/07/20

ANDALUCES.ES : Un grupo de la Olavide rescata del olvido la represión de los homosexuales andaluces en el franquismo

"En los partidos de izquierdas también había homofobia", sostiene el profesor José María Valcuende

Eusebio Valderrama, represaliado por el franquismo, en una imagen de archivo. // DANIEL PÉREZ
Eusebio Valderrama, represaliado por el franquismo, en una imagen de archivo. // DANIEL PÉREZ
Eusebio Valderrama estuvo dos veces en la cárcel. Tres meses cada una. “Llevar cuatro botones dorados en la chaqueta es una mariconada”, le dijeron la primera vez. En la segunda ocasión se lo llevaron directo al calabozo. Acababa de asistir con un amigo a una obra de teatro. “Había una gran hipocresía, porque yo estaba en prisión por homosexual pero un carcelero intentó violarme y me dijo ‘niña, prepárate’. Yo empecé a gritar”, contó desde su casa en Málaga cuando el Gobierno anunció las indemnizaciones a los homosexuales que fueron represaliados en aplicación de las derogadas leyes de Vagos y Maleantes (1954) y Peligrosidad Social (1970).
¿Cómo fue la represión de los homosexuales durante el franquismo en Andalucía? ¿Cuántas personas fueron represaliadas por su sexualidad? ¿Cómo influyó la iglesia en esa represión? ¿Qué papel ejercieron las familias? ¿Por qué se tardó tanto en incluirlas como víctimas específicas de la represión franquista? Varios profesores de la Universidad Pablo de Olavide, en colaboración con el Grupo de Memoria Histórica de CGT-A, han iniciado un proyecto de investigación sobre un asunto silenciado, olvidado e incluso tratado con recelo dentro de los partidos de izquierdas, como ocurrió también con la represión que sufrieron las mujeres durante la dictadura. “Es necesario reconocer como discriminación política la represión experimentada por estos colectivos, como también es necesario analizar de forma conjunta su situación en el caso andaluz, donde contamos con una escasa y fragmentaria información”, explica el antropólogo José María Valcuende.
La prueba más evidente de esta discriminación, según los investigadores, es la primera amnistía de la que fueron excluidos los homosexuales, tanto los hombres como las mujeres: “Tuvieron que esconder su sexualidad incluso dentro de los movimientos sociales que contestaban al franquismo (partidos políticos, organizaciones sindicales…) y en sus centros de trabajo o incluso en la familia. La sexualidad estaba condenada en el mejor de los casos al ámbito de lo privado, y su consideración oscilaba entre la perversión, la enfermedad o el delito. Todo ello producto de la intoxicación ideológica del franquismo y de la iglesia durante tantos años de dictadura”, argumenta el equipo de investigación, compuesto por los antropólogos Valcuende, Ángel del Río, Rafael Cáceres y Assumpta Sabuco -profesora de la Universidad de Sevilla-, los psicólogos David Alarcón y María Marco y los trabajadores sociales Juan Blanco y Nuria Cordero, todos profesores también de la UPO. “En los partidos de izquierdas también había homofobia“, sostiene Valcuende.
“Las entrevistas realizadas hasta el momento nos aproximan a una realidad dura, de discriminación e indefensión. El tiempo corre en nuestra contra, sobre todo a la hora de aproximarnos a la situación de las personas de más edad”, añade.
Miles de personas fueron detenidas en la dictadura por ser homosexuales. Hasta el pasado diciembre, el Gobierno había examinado 173 solicitudes: 111 positivas, 44 negativas y 14 inadmitidas. Los Presupuestos Generales del Estado fijan el próximo 31 de diciembre como límite para presentar las solicitudes. ¿Por qué el número de solicitudes es tan bajo con respecto a las detenciones que se produjeron? “Las razones deben ser analizadas con profundidad, pero en todo caso es posible que mucha gente no haya querido salir del armario, y que, por otro lado, las detenciones que llegaron a un tiempo menor del estipulado en la ley han quedado fuera, como quedan fuera los malos tratos y vejaciones, de los que evidentemente no vamos a tener constancia documental”, responde el profesor de la UPO.
La investigación andaluza, que abarcará toda la dictadura hasta la transición, pretende visibilizar las dimensiones de esta represión, la resistencia de estas personas y su lucha. Para ello, los profesores analizarán especialmente los mecanismos represores directos, como las cárceles y los psiquiátricos; las consecuencias de estos procesos, como las penalizaciones sociales, los destierros, la emigración… Y las estrategias de ocultación y resistencia individual y colectiva de estas personas.
DISTINTA REPRESIÓN
No todos los homosexuales fueron represaliados de la misma forma. Empezando por las diferencias entre hombres y mujeres. Ellas fueron internadas mayoritariamente en psiquiátricos, en algunos casos, enviadas por sus propias familias, en busca de un tratamiento que las curase. “Trabajar con los archivos de los psiquiátricos puede aproximarnos a una parte de la represión prácticamente desconocida”, aclara Valcuende. Ellos ocuparon mayoritariamente las cárceles. “La sexualidad del hombre era más visible. En el caso de las mujeres la sexualidad se vivía de forma más oculta y podía pasar más desapercibida, sobre todo en una sociedad a la que le costaba especialmente reconocer la sexualidad entre mujeres”.
Los homosexuales, cuando era posible, eran separados del resto de sus compañeros, bien en campos de trabajo, en pabellones especiales en las cárceles, o en las cárceles que se habilitaron al efecto en Huelva y Badajoz. Muchos de los homosexuales andaluces fueron apresados en Cataluña, a partir del proceso de una emigración que fue económica y política. “En algunas entrevistas nos cuentan que la mayoría de los homosexuales presos en Cataluña eran andaluces. “Aunque la represión se produjo en todos los estratos sociales, esta fue especialmente dura con las clases subalternas, que fueron fundamentalmente las que nutrieron las prisiones”, concluye Valcuende.

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