2012/06/28

Imanol Alvarez:«Creo que nuestros primeros objetivos han sido, en gran medida, conseguidos»

NAIZ Info :«Creo que nuestros primeros objetivos han sido, en gran medida, conseguidos»


Imanol Álvarez, fundador del Euskal Herriko Gay-les Askapen Mugimendua, es una de las caras más conocidas de la lucha por la liberación sexual en Euskal Herria. Este año, EHGAM celebra su 35 aniversario, un buen momento para echar la vista atrás y repasar el camino recorrido.

35 años de EHGAM no son poca cosa. ¿Qué han encontrado al echar la vista atrás?
Como es natural, sí hemos mirado atrás -como lo hacemos muy a menudo-, ya que es imprescindible saber de dónde vienes para continuar avanzando y aprender de los errores cometidos. ¿Qué hemos encontrado? Pues que la sociedad vasca ha cambiado mucho en estos 35 años. Cambios en todos los aspectos; también, y mucho, en lo referente a las relaciones afectivo-sexuales, que es, al fin y al cabo, nuestro campo más específico de actuación.
¿A qué necesidad quiso responder, hace 35 años, EHGAM? ¿Lo ha conseguido?
Para situarnos, es importante recordar que Franco murió a finales de 1975. Tan solo unos meses después ya estábamos poniendo los cimientos de lo que enseguida sería EHGAM. La sociedad de Hegoalde había vivido una larga noche de 40 años, asfixiante en todos sentidos. La represión sexual era tremenda. Cosas que hoy nos parecen normales, entonces eran no solo tabú, sino también delito: relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio canónico, divorcio, preservativos, anticonceptivos, aborto y, por supuesto, las relaciones homosexuales. De homosexualidad ni se hablaba. Estaba expresamente prohibida en el código militar y, si bien en el penal ya no lo estaba, existían artículos, como el del escándalo público, que se utilizaban para perseguirla; además de la tristemente famosa Ley de Peligrosidad Social, con la que se encarcelaba a gente por simples sospechas.
Había un deseo palpable de cambio y necesidad física y síquica de salir de aquel ostracismo. EHGAM quiso coadyuvar a ello, en auzolan con otros grupos y movimiento sociales, como el feminismo, el ecologismo, el antimilitarismo, etc. Nuestro primer objetivo eran realmente dos: intentar destabuizar la sexualidad y, por ende, la homosexualidad; y luchar por cambiar la legislación. Creo que ambos han sido, en gran medida, conseguidos.
Más que una evolución progresiva, el proceso de normalización de la diversidad sexual parece que, a menudo, funciona cíclicamente, con algún que otro altibajo. De hecho, nos encontramos con que, por mucha crisis que haya, el PP no ha renunciado a su agenda ideológica y sigue teniendo encima de la mesa el tema de los matrimonios gays. ¿Cuáles son los retos para los próximos años?
Normalmente, cuando se avanza se suelen alternar varios pasos adelante con alguno atrás. Mientras sea así, seguimos avanzando. En el campo de las relaciones afectivo-sexuales también sucede. En las épocas de crisis hay retrocesos en todas las libertades. La derecha aprovecha cualquier coyuntura para arrimar el ascua a su sardina. Por ejemplo, cuando apareció el SIDA hubo una campaña terrible en contra de las libertades sexuales, queriendo demonizar de nuevo la homosexualidad. El PP en el tema de la (homo)sexualidad está muy desorientado. Por un lado, sufren presiones de la extrema derecha ultramontana que tienen en su seno y de la Conferencia Episcopal; y, por otra, son conscientes de que la sociedad no es tan pazguata y muchos/as de sus propios/as militantes les exigen que no hagan el ridículo. Acaban dando una de cal y otra de arena. No parece que se vayan a atrever a anular el matrimomio, escudándose, probablemente, en el Tribunal Constitucional; pero, sin embargo, han eliminado toda referencia a la sexualidad y a la homofobia de los programas escolares.
¿La normalización de ciertos aspectos de la cultura gay ha conllevado un estancamiento de la lucha por la liberación sexual?
No sé muy bien qué es cultura gay. Hemos estado siempre en contra de esas identidades. En todo caso serían culturas gays. Pero creo que sé a qué te refieres. El sistema siempre fagocita las luchas concediendo estatus de aparente normalidad a algunas de las reivindicaciones. Desde hace ya unos cuantos años, con las consecutivas reformas legales: leyes de parejas, matrimonio, adopción, etc., así como con la relativa permisividad para con locales de encuentro para gays, que conforman una especie de gueto dorado, es cierto que algunas personas se preguntan que por qué seguimos luchando, que qué más queremos. Normalmente esto es así hasta que sucede una agresión homófona que les hace despertar.
¿Somos tan cerrados como a veces nos pintan o nos pintamos a nosotros mismos?
Yo creo sinceramente que no. Somos un poco reservados y prudentes, que no es lo mismo. Yo nunca he estado de acuerdo con el tan cacareado dicho de que en Euskadi follar no es pecado, sino milagro.

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