2012/05/10

Obama apoya por primera vez públicamente el matrimonio homosexual

DEIA: Obama apoya por primera vez públicamente el matrimonio homosexual
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se declaró hoy a favor del matrimonio homosexual, en una entrevista concedida a la cadena de televisión ABC.

WASHINGTON. En un extracto difundido por la cadena, Obama, que hasta ahora se había limitado a indicar que sus opiniones al respecto estaban "evolucionando", declaró que "el matrimonio entre personas del mismo sexo debería ser legal".
"He concluido que es importante para mí dar un paso adelante y afirmar que creo que las parejas del mismo sexo deberían poder casarse", indicó el presidente estadounidense en la entrevista efectuada en el Despacho Oval.
Con estas declaraciones, Obama sale al frente de un asunto que se había convertido en uno de los grandes protagonistas de la campaña electoral estadounidense en los últimos días.
El pasado domingo, su vicepresidente, Joe Biden, declaró a la cadena NBC que se sentía "completamente cómodo" con la idea del matrimonio homosexual, algo sobre lo que también se manifestó a favor el día siguiente el secretario de Educación, Arne Duncan.
El martes, Carolina del Norte, uno de los estados más en disputa con vistas a las elecciones presidenciales de noviembre y donde el Partido Demócrata planea celebrar su convención para nombrar oficialmente a Obama su candidato electoral, aprobó una enmienda que prohíbe el matrimonio entre personas del mismo sexo en el estado.
Según declaró Obama en la entrevista, "soy contundente en la creencia de que todos los estadounidenses deben ser tratados por igual y de manera justa".
Inicialmente pensó que la aprobación de uniones civiles sería suficiente para la comunidad homosexual, al legalizar "elementos" que los demás dan "por descontado". Tenía también en mente "tradiciones muy arraigadas y creencias religiosas "muy poderosas", agregó.
Pero, continuó, "en el transcurso de varios años" se dio cuenta de lo "constreñidos" que se sentían muchos homosexuales al no poder contraer esponsales y cambió su opinión.
 Durante su mandato, el presidente estadounidense ha abolido la norma conocida como "Tú No Preguntes y Yo No Te Cuento", que prohibía que los homosexuales que admitieran serlo formaran parte de las Fuerzas Armadas.

EL PAIS: El presidente de Estados Unidos respalda el matrimonio homosexual
  •  La sorprendente declaración de Obama a la cadena ABC sacude la campaña electoral  
  • "Las parejas homosexuales deberían poder casarse", afirma
“Las parejas del mismo sexo deberían poder casarse”, ha dicho hoy por sorpresa Barack Obama, cruzando una línea que divide dos visiones culturales y morales antagónicas de la sociedad de Estados Unidos y apostando por una opción progresista y arriesgada que puede tener importantes consecuencias electorales. En una entrevista con la cadena de televisión ABC que será emitida mañana en su integridad y de la que hoy se adelantó un pequeño fragmento, el presidente norteamericano explica que después de varios años de reflexión y “evolución” sobre este asunto, ha llegado a la conclusión de que, “personalmente, es hora de ir hacia delante”.
Obama dijo que siempre había creído que los homosexuales deberían de gozar de los mismos derechos que los heterosexuales, pero que mantenía dudas sobre la legalización del matrimonio por respeto a la tradición y a las objeciones religiosas de muchas personas, y también porque creía que las uniones civiles podían ser suficientes para garantizar esos derechos. Pero, añadió, después de haber hablado con los afectados, de haber comprobado el efecto que produjo la eliminación de las restricciones a los homosexuales en el Ejército, entendió que el matrimonio debería de ser legal.
Esta declaración constituye un hito histórico en este país. Aunque Obama no anunció medidas concretas para hacerla efectiva y el camino hasta la legalización del matrimonio homosexual todavía puede ser largo y complejo, el hecho de que el presidente se pronuncie claramente a favor abre un debate que puede ocupar gran parte de la campaña electoral en las próximas semanas.
El candidato presidencial republicano, Mitt Romney, ha afirmado, poco después de revelarse la posición de Obama, que él seguía entendiendo el matrimonio como “la relación entre un hombre y una mujer”. El Partido Republicano calificó el gesto del presidente de “mero movimiento electoral”.
Romney había tratado de huir de la polémica hasta que la semana pasada se vio plenamente inmerso en ella por la dimisión de uno de los principales asesores de su campaña que se había declarado abiertamente gay. Pese a que Romney dijo después que estaría encantado de readmitirlo, no pudo evitar las duras críticas de quienes le acusaron de haber cedido al chantaje de la derecha religiosa y el Tea Party. A lo largo de su carrera, Romney ya ha cambiado de posición en lo referido a los derechos de los homosexuales, desde el reconocimiento a la plena igualdad que defendió en sus comienzos hasta su oposición al matrimonio gay después.

Las uniones entre el mismo sexo cuentan  con el respaldo del 50% de los norteamericanos y la oposición del 48%. Es un tema que divide por la mitad a la nación.
Este es un asunto que afecta a la conciencia de las personas y que tiene implicaciones electorales diversas y contradictorias, de ahí la prudencia con la que los candidatos lo han abordado hasta ahora. Pero el impulso de un colectivo que gana influencia en la política y la propia dinámica modernizadora de la sociedad lo han puesto ahora sobre la mesa de una manera inexcusable.
El pasado domingo, el vicepresidente Joe Biden se pronunció por primera vez a favor del reconocimiento de las bodas entre homosexuales. La Casa Blanca se sintió obligada después a precisar que esa declaración solo representaba la opinión personal de Biden, pero quedó la impresión de que Obama estaba utilizando a su número dos como ariete para medir el efecto de esa posición.
Varios comentaristas del lado progresista habían recomendado al presidente que diera un paso adelante y se pronunciara por la legalización del matrimonio gay. Otros, en cambio, le advirtieron de los riesgos de esa decisión, en la que tiene poco que ganar y mucho que perder.
Un ejemplo de lo que Obama se juega en este asunto es Carolina del Norte. Ese es un Estado que el presidente ganó en 2008 y que aspira a volver a ganar en noviembre. Pero es un Estado esencialmente conservador y religioso donde los potenciales votantes de Obama pueden estar de acuerdo con él en muchas cosas pero negarle el apoyo por una discrepancia por un asunto de fe, como es el matrimonio homosexual. Como prueba de ese peligro, Carolina del Norte se convirtió el martes en el 30º Estado de la Unión que aprueba una ley que define el matrimonio como “la unión entre un hombre y una mujer”.
Las uniones entre personas del mismo sexo cuentan hoy con el respaldo del 50% de los norteamericanos y la oposición del 48%, según la última encuesta de Gallup, es decir, es un tema que divide por la mitad a la nación. Y la divide, además, de una forma irregular. Muchos de los tradicionales votantes demócratas están en el campo de los que se oponen. Un 55% de los afroamericanos, por ejemplo, lo rechazan. Similar puede ser la situación entre los hispanos, en su mayoría católicos.

ElPais:La causa del matrimonio gay moviliza al electorado en Estados Unidos 
 Es difícil saber cuánto hay de cálculo político en esa decisión
Con su respaldo público a los matrimonios entre parejas del mismo sexo, Barack Obama puede movilizar a la población más joven, que estaba adormecida en esta campaña electoral, y reforzar el perfil conservador de su rival, Mitt Romney. Pero la decisión comporta también el riesgo de perder votos religiosos y centristas en algunos Estados que pueden ser decisivos en noviembre.


En su entrevista con la cadena ABC, Obama dejó claro, no obstante, que la legalización de las bodas gais debe seguir siendo competencia de los Estados, no del Gobierno federal, y no se vaticina un escenario legislativo inmediato en el que esos matrimonios sean autorizados en el conjunto del país o entre una mayoría de su población. Para ello, de acuerdo a este sistema político, se requieren mayorías que hoy no existen.
Sin embargo, la mera declaración de Obama, la primera en ese sentido que hace un presidente norteamericano en ejercicio en toda la historia, ha colocado el asunto de los derechos de los homosexuales en el primer plano de la campaña. Es difícil saber cuánto hay de cálculo político en esa decisión. En parte, porque el presidente, que se pronunció tres días después de que su vicepresidente, Joe Biden, respaldara la misma causa, se vio forzado a esclarecer finalmente su punto de vista después de varios años en los que se había manifestado “evolucionando” sobre esa materia. Pero es indudable que existen algunos ingredientes en este tema que pueden favorecer electoralmente a Obama.
Uno de ellos es el del voto joven, fundamental en su victoria de 2008 pero algo decepcionado ahora por los logros de esta Administración en los asuntos que más preocupa a ese sector. Uno de esos asuntos es, precisamente, el de los derechos de los homosexuales. El respaldo a las bodas gais entre los votantes menores de 30 años es superior al 60%, unos diez puntos por encima del de la población en general.


La declaración del presidente del miércoles –“creo que las parejas del mismo sexo deben de poder casarse”- también es muy bien recibida entre las mujeres y entre uno de los círculos con mayor poder de recaudación de dinero para la campaña, el del espectáculo. Esta noche, Obama espera recaudar más de 14 millones de dólares en una cena en casa del actor George Clooney en la que los invitados pagan 40.000 dólares por cubierto.
Este extraordinario paso en el desarrollo de los derechos civiles presenta, al mismo, algunos inconvenientes políticos. Puede restar votos para Obama entre la población católica, muchos de ellos hispanos, entre los afroamericanos, que son mayoritariamente contrarios al matrimonio gay, y entre población rural o de clases populares de lugares como Ohio, Florida, Virginia o Carolina del Norte, donde Obama necesita ganar en noviembre. La causa homosexual es, esencialmente, de población urbana e ilustrada.
Todos esos grupos se verán confrontados ahora a elegir entre dos candidatos cuyo contraste, después de este sorprendente anuncio, ya no es solo de oferta económica sino de valores y de categorías morales. Si estas elecciones, obviamente, fueron siempre la competencia entre un candidato de la derecha y otro de la izquierda, ahora lo es un poco más.


Romney se ha visto obligado a pisar un terreno que no quería, el de defender el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, algo que, aunque sea levemente, lo sitúa en el lado minoritario de la sociedad norteamericana en este momento. Las encuestas fluctúan entre un 50% y un 56% de apoyo a las bodas gais. Para colmo, el candidato presidencial republicano tuvo ayer que pedir disculpas después de que el diario The Washington Post publicara que, durante su estancia en el colegio, con 14 años, formó parte de una pandilla que molestó, humilló y tal vez agredió a un compañero homosexual. Romney dijo que él no sabía que el agredido era gay, pero reconoció que hizo algunas gamberradas en la escuela que “tal vez fueron demasiado lejos”.
Un síntoma de que el tema le incomoda a la oposición es el hecho de que el Partido Republicano trata cuanto antes de cambiar de debate y reduce la importancia de la declaración de Obama a una mera táctica electoral. Quizá lo sea. Pero también es un asunto que hoy define una visión de la sociedad moderna y, por tanto, un punto que podría formar parte de esta campaña durante mucho tiempo.

ElPais:Una victoria del lobby gay
  • El lobby comenzó a operar en los 80, llegando a lograr grandes avances en los últimos años

  • Ahora se centra en recaudar dinero para la reelección de Barack Obama

La decisión del presidente Barack Obama, el miércoles, de apoyar abiertamente el matrimonio homosexual tiene pocos efectos prácticos a corto plazo, pero supone la mayor victoria posible del llamado lobby gay, un conglomerado de asociaciones y donantes que comenzó a operar aquí en Washington en los años 80. En este año de elecciones, ese apoyo se va a traducir en el incremento de un factor sobre todos los demás: dinero.
De entre los mayores recaudadores de fondos para Obama, voluntarios que organizan eventos para llenar las arcas electorales del presidente, uno de cada seis es gay, según información hecha pública por la campaña. El miércoles, en los 90 minutos posteriores al anuncio del presidente, hubo un millón de dólares en concepto de donaciones, según diversos operativos del Partido Demócrata.

Gran poder en la Casa Blanca de Obama

En 2008, el comité financiero de Obama incluía a un miembro homosexual. Este año tiene 15, según informaba recientemente el diario Político. En él se encuentran el tesorero del Comité Nacional Demócrata, Andrew Tobias; un veterano recaudador de fondos de California, Rufus Gifford, y el secretario social de la Casa Blanca, Jeremy Bernard. En la cuarta cena de estado de su presidencia, en honor del primer ministro británico David Cameron, en marzo, Obama sentó a su mesa a Chad Griffin, el nuevo presidente del grupo Human Rights Campaign, y su marido, Jerome Fallon.


Rodeado de influyentes colaboradores gais, Obama y su ejecutivo le han brindado cuantiosos triunfos al movimiento de igualdad de derechos de los homosexuales: con él, La Casa Blanca dejó de defender la validez de la Ley de Defensa del Matrimonio, que ilegaliza el matrimonio gay a nivel federal, en los tribunales; favoreció la anulación de la norma que prohibía a los homosexuales servir abiertamente en las fuerzas armadas, y, finalmente, respaldó la validez de las uniones entre personas del mismo sexo.
El mes que viene, el presidente viajará a Los Angeles, donde tomará parte en una gala de apoyo al colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, a la que acudirán 700 personas. El año pasado tomó parte en la cena anual de la organización Human Rights Campaign aquí en Washington. Ésta se ha convertido en el principal lobby gay de la nación, un nodo de resistencia en los años de George W. Bush convertido en todo un órgano de asesoramiento de Obama durante su presidencia.

Creciente influencia en el Capitolio



Una pareja celebra su matrimonio en Nueva York, en 2011. / STAN HONDA (AFP)
Human Rights Campaign asegura tener más de 500.000 miembros en todo EE UU. En 1990 recaudaba unos 500.000 dólares anuales. Desde el año 2000 esa cifra se ha incrementado a más de un millón al año en donaciones. El año pasado contrató a 23 lobistas, centrados en impulsar leyes importantes para el colectivo. En ello emplearon 1,5 millones de dólares. Y obtuvieron un gran éxito: que a los gais se les permitiera servir abiertamente en el Ejército, algo que el Senado aprobó en los últimos días de 2010 y que entró en vigor el pasado otoño.
Tal es el peso del lobby gay aquí en Washington que en 2010, en una visita de obispos norteamericanos al Vaticano, el Papa les pidió que redoblaran sus esfuerzos para contener sus avances legislativos. Benedicto XVI les dijo que se mantuvieran alerta por “las poderosas corrientes políticas y culturales que buscan alterar la definición legal de matrimonio”.


Uno de los hitos políticos del colectivo gay fue el de la formación de un grupo propio en la Cámara de Representantes, en 2008. Lo fundaron, entre otros, dos congresistas abiertamente homosexuales: Barney Frank, de Massachusetts, y Tammy Baldwin, de Wisconsin. El grupo tiene 102 miembros. Sólo tres de ellos son republicanos: Ileana Ros-Lehtinen, de Florida y Richard Hanna y Nan Hayworth, ambos de Nueva York.

La traición de Bill Clinton

La influencia del lobby gay se remonta a los años 80. Entonces, un grupo llamado Gay Media Task Force logró tanta influencia en Hollywood que las grandes productoras y cadenas televisivas les consultaban antes de incluir temas gais en sus programas. La agrupación organizó una protesta, exitosa, contra la cadena ABC por emitir dos episodios muy polémicos dentro de la serie Marcus Shelby MD. En el primero, un hombre casado que se confesaba gay recibía un diagnóstico de enfermedad de un médico que le decía: “te pondrás bien”. El otro mostraba a un maestro gay que abusaba de un niño de 14 años.
Pensando que tenían un aliado en el presidente Bill Clinton, los grupos de presión gais comenzaron a hacerse más visibles en los años 90. Tenían entonces un objetivo principal: revocar la prohibición de que los homosexuales sirvieran en el Ejército. Era una de las principales peticiones que le pusieron encima de la mesa al demócrata. Al fin y al cabo, esos grupos le respaldaron en las elecciones, cediéndole su tiempo y su dinero. “Bill Clinton buscó nuestro apoyo en las elecciones, él comprende nuestras preocupaciones”, dijo en 1993 el entonces presidente del que ahora es el principal lobby, Human Rights Campaign. “Él nos ve como parte de la familia americana”.
La relación acabó en divorcio. Primero, Clinton aprobó una versión más refinada de la prohibición militar, una ley que permitía a los homosexuales ser soldados si y solo si aceptaban vivir su sexualidad en silencio. En dos décadas, en virtud de esa norma, se expulsó a 13.000 hombres y mujeres de uniforme. Y, más grave, ratificó una ley aprobada en el Congreso que prohibió la validez del matrimonio gay a nivel federal. “Bill Clinton no debería haber denigrado a las parejas gais que se quieren y están en relaciones de fidelidad y compromiso”, dijo el portavoz de la organización ACT UP, Steve Michael. “Debería aprender de esto”.


El presidente estadounidense, Barack Obama, llevó a primera escena del debate el matrimonio entre personas del mismo sexo al darle su apoyo en plena campaña electoral. Dos importantes casos que abordan los derechos de gays y lesbianas están por llegar al Supremo.

Dos importantes casos que abordan los derechos sobre el matrimonio entre gays y lesbianas están camino de llegar al Tribunal Supremo de Estados Unidos durante este año, manteniendo la atención en un tema que volvió a capturar el debate público tras el apoyo dado por el presidente Barack Obama.
Los casos van al centro de un tema que se ha debatido durante dos décadas: si los estados y el gobierno federal pueden negarse a reconocer los matrimonios del mismo sexo.
Es imposible saber cómo fallará el máximo tribunal. En el más reciente caso sobre derechos homosexuales, en 2003, los jueces revocaron leyes estatales antisodomía al calificarlas como una intromisión indebida en la actividad privada.
Los abogados de las parejas denunciantes en California han instado al Tribunal de Apelaciones para el Noveno Circuito a poner fin a su intervención, lo que despejaría el camino para que el Supremo tome una decisión. Este caso analiza si la prohibición estatal para los matrimonios del mismo sexo, que los votantes aprobaron en 2008 después de que 18.000 parejas del mismo sexo obtuvieran licencias de matrimonio, viola el debido proceso y la igualdad de derechos de protección.
Después de que un comité de tres jueces falló a favor del matrimonio gay en el Noveno Circuito en febrero, los partidarios de la prohibición pidieron a un panel de once jueces estudiar el caso. Si el tribunal lo rechaza, se espera que los patrocinadores le pidan al Supremo de Estados Unidos que intervenga.
Pero el más importante es el de Massachusetts, donde los gays y las lesbianas pueden casarse legalmente, pero no pueden optar a los beneficios federales del matrimonio.
Diecisiete hombres y mujeres casados o viudos que demandan a los beneficios obtuvieron un fallo en 2010 que está ahora en apelación. La decisión es probable que se tome en los próximos meses en el Tribunal de Apelaciones de Estados Unidos para el Primer Circuito y el siguiente paso sería el máximo tribunal.
El miércoles, Obama encendió el debate sobre este tema al dar su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo.
La cuestión ha entrado de lleno en la campaña. Ayer, el aspirante a la nominación republicana Mitt Romney, que hasta ahora ha tratado de esquivar el tema, defendió que el matrimonio «es una relación entre un hombre y una mujer». Aunque evitó hacer comentario alguno sobre su fe, señaló que los valores judeocristianos son los que han llevado al éxito a EEUU.

 


 

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