2010/03/24

20100324-Los gays, el diputado oviedista y Obama


Los gays, el diputado oviedista y Obama



El diputado José López Chávez presentó un proyecto de ley para prohibir y expulsar a homosexuales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. La finalidad consiste en mantener la moral y dignidad de las fuerzas públicas, según el parlamentario. El legislador oviedista aclaró que “el proyecto no es contra los homosexuales sino para preservar la moral de la fuerzas públicas”.

Mientras nuestro valiente diputado busca sanear moralmente las instituciones castrenses y policiacas paraguayas, el presidente de los EEUU, Barack Obama, propone eliminar la ley contra los gays en las Fuerzas Armadas. La política actual en los EEUU, conocida como "don't ask, don't tell" ("no preguntes, no lo digas"), permite a los gays ser miembros de las fuerzas armadas, pero siempre que no confiesen su orientación sexual

El presidente de EE.UU., Barack Obama, pidió el fin de la ley que impide que los homosexuales que reconozcan serlo se alisten en las fuerzas armadas del país. "Este año trabajaré con el Congreso y nuestras fuerzas armadas para derogar finalmente la ley que niega a los estadounidenses homosexuales el derecho de servir al país que aman por ser quien ellos son", dijo Obama en el discurso del Estado de la Unión, que pronunció ante ambas cámaras del Congreso (hay 66 mil hombres y mujeres homosexuales o bisexuales en las fuerzas armadas estadounidenses). Resulta interesante esta contraposición de posturas, que demuestran la intolerancia y homofobia por un lado, y la apertura y el espíritu de convivencia pacífica, del otro.

En nuestro país, hace algún tiempo, ser homosexual significaba que un individuo estaba enfermo o padecía de algún desorden satánico, y hasta hoy se incita a que por todos los medios ellos repriman sus "desvíos". Por lo mismo, muchos de nosotros tenemos familiares y amigos gays que no han admitido su condición, y seguimos creyendo que el humorista en la TV que finge ser gay para aparentar simpático, es el verdadero homosexual.

Tener un familiar gay en Paraguay es algo que debía mantenerse oculto por todos los medios, una realidad que queda expuesta de manera cruda en la película “Cuchilla de palo”, de la joven cineasta paraguaya Renate Costa, ovacionada en el Festival de Cine de Berlín con su film.

El documental expone una única verdad: la represión y la homofobia deben erradicarse. La opción sexual de cada uno es un tema estrictamente personal que, además, en nada afecta el desarrollo profesional. ¿Hay algún impedimento que priva al homosexual de ser contador, abogado, médico, cajero de supermercado, piloto de aviones, actor, electricista, policía, militar? No. En nada influye su sexualidad. Debemos tener en cuenta que degenerados y pervertidos hay en todas partes, ya sea homosexual, heterosexual, blanco, negro, asiático, católico, musulmán, etc. No se puede juzgar la capacidad profesional de alguien, por ser gay, pues caso contrario, abrimos un nefasto precedente, y otros grupos de la sociedad (negros, indígenas, judíos, extranjeros, etc), pronto podrían estar en la mira de los homofóbicos, que siempre aguardan su oportunidad de imponer sus ideas, aquellas mismas que ya defendían Adolf Hitler y el Duce Mussolini, por citar algunos.

Gays y lesbianas pueden perfectamente servir en las ramas de las Fuerzas Armadas y Policiales, así como en cualquier otro ámbito público, sea municipalidades, Parlamento, Presidencia de la República. Esta ya es una realidad en países del primer mundo, ¿porqué no podría ser igual aquí? Si este diputado tiene éxito con su proyecto de ley, pronto las cosas podrían empeorar aún más. En Irán por ejemplo, no existen homosexuales, por una simple razón: es delito, y se castiga con la pena de muerte.

Dejando de lado los ejemplos drásticos, por último le sugiero al diputado López Chávez, que si verdaderamente quiere mantener la moral y dignidad de las FFAA y la Policía, busque alguna ley que castigue con más dureza la galopante corrupción, que a mi humilde parecer, es el verdadero cáncer que corroe nuestras instituciones.

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