2013/06/24

DIAGONAL: Neomachismos: nuevos ataques, nuevas respuestas

En los últimos años asistimos a un nuevo fortalecimiento de una serie de discursos machistas que relativizan y avalan de forma explicita o sutil las desigualdades de género y la violencia hacia las mujeres y las sexualidades no normativas.

Desde los clásicos posicionamientos públicos de altos mandatarios de la jerarquía eclesiástica en contra del matrimonio homosexual, el aborto o los anticonceptivos; hasta las declaraciones de diputados como Toni Cantó contra la ley de violencia de género, esgrimiendo la falacia de que la mayoría de las denuncias son falsas; pasando por la intención expresa del Ministro Gallardón, reiterada en varias ocasiones, de reformar la ley de aborto para limitar nuevamente la libertad de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos.
Esta nueva ola de discursos machistas se inserta en un contexto de feminización de la pobreza y endurecimiento del capitalismo con importantes recortes en las políticas de igualdad. ¿Pero qué tiene de “nuevo” este machismo? Diversos análisis coinciden en que tales discursos no son tan nuevos sino que son el resultado de la actualización, a través de modos y canales distintos, de una lógica patriarcal de dominación y explotación más que consolidada en el tiempo. Una lógica que sigue operando a través de canales clásicos a los que ahora hay que sumar los nuevos medios en el terreno de lo virtual (blogs, redes sociales, plataformas, foros).
Los análisis feministas también coinciden en que estos discursos sociales del machismo son en cierta medida una reacción al establecimiento y desarrollo de las políticas de igualdad (ley de aborto, ley de violencia de género, ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, etc.). Pero sobretodo constituyen toda una una respuesta social a un cambio en las relaciones de género que, gracias a los movimientos feministas, ha conllevado mayores cuotas de igualdad/libertad para las mujeres.

Mutaciones del patriarcado: nuevos ataques machistas

Como señalan Nieves Salobral y Soraya G. Guerrero en el artículo "Violencia machista a debate", los discursos neomachistas tienen en común una minimización de la importancia de la violencia masculina y de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres, una crítica constante a las políticas de igualdad institucionales y un importante cuestionamiento de la actitud de algunas mujeres y feministas a las que se responsabiliza de la reacción agresiva de los varones. Además, consideran que el contexto es fuertemente favorable a las mujeres y llegan a percibir al hombre como una víctima de los excesos femeninos y de la lucha por la libertad de las mujeres.
El colectivo Ioé, en su estudio sobre las actitudes de la población ante la violencia de género en España, distingue entre “machismo resentido”, “a la defensiva”, “magnánimo antiautoritario” e “igualitarismo inconsecuente”. En intersección con esta clasificación podríamos distinguir diferentes articulaciones de las respuestas machistas a las luchas feministas:
Por un lado, tendíamos los movimientos de hombres supuestamente afectados por las leyes de género, entre los cuales, en el contexto del Estado español, destaca Federgen. Las diferentes asociaciones que conforman esta federación, junto a los grupos de hombres divorciados y por la custodia compartida, dan cuenta del modo en que el patriarcado se rearticula en un contexto de crisis capitalista y de inestabilidad de los vínculos familiares tradicionales. Nuevos mitos, como el de las denuncias falsas por violencia de género, o el síndrome de alienación parental, “toda una respuesta neomachista al abordaje penal de la violencia”, como afirma la psicóloga Fátima Urzanqui, se unen a los viejos discursos sobre violencia machista. En este caso resultan paradigmáticas las recientes declaraciones del diputado de UPyD, Toni Cantó, quien se erige así como uno de los “portavoces de los discursos neomachistas”, o propuestas tan misóginas, androcéntricas y antifeministas como la del autodenominado Ministerio del equilibrio.
En consonancia con los anteriorioes, encontraríamos las plataformas católicas y/o de derechas que han acuñando el concepto “ideología de género” para referirse a una supuesta ofensiva que desbinarizaría a la población (diluyendo la “natural” división entre hombres y mujeres), atacaría a la heterosexualidad, amenazaría la familia nuclear y destruiría los valores “legítimos” (católicos). Según la presentación del I congreso Internacional de Ideología de Género, celebrado en Navarra en 2011, la categoría de género si bien “en su origen remitía a la base biológica de la diferencia sexuada, progresivamente corre el riesgo de suplantar dicha base, hasta llegar a abolirla”.
En este sentido, está teniendo lugar un intento de apropiación del concepto “feminismo” para desactivar su connotación subversiva y asociarlo a una acrítica e insípida “igualdad” de derechos y oportunidades que no tiene en consideración las relaciones de poder generizadas ni la organización heteropatriarcal de las sociedades. Otro buen ejemplo de ello lo constituye la plataforma Otro feminismo es posible, la cual pretende conformarse como una suerte de “feminismo verdadero” pro-igualdad frente al que ellxs denominan “feminismo radical” y/o hembrista, el cual abarcaría desde las mujeres de la izquierda y centroizquierda institucional hasta teóricas y académicas feministas pasando por activistas feministas de toda índole (asociadas, participantes en ONG, autónomas...).
Resulta muy interesante también, a la vez que problemático, asistir al modo como se están desarrollando toda una serie de teorías conspiracionistas sobre el origen y desarrollo de los movimientos feministas a los que se les identifica con un lobby y se les llega a asociar con Rockefeller u organizaciones como la CIA. Artículos como el difundido por el blog Información por la verdad condensan todo el imaginario esencialista y en pos de “reequilibrar la balanza” que mencionábamos anteriormente.
Estas teorías de la conspiración profundamente antifeministas se están desarrollando también, aunque de manera relativamente marginal, desde los movimientos sociales autónomos. Autorxs de dudosa credibilidad como Félix Rodrigo Mora o Prado Esteban, con su voraz crítica al feminismo de Estado (en el que incluyen a todo el feminismo), asocian el movimiento feminista al fomento del capitalismo y la explotación llegando a identificar feminicidio con el “exterminio de mujeres” que, según ellos, realiza el feminismo.
Por otro lado, en la esfera virtual nos encontramos no solo con discursos claramente machistas y de condescendencia y trivialización de la opresión sino también con una serie de agresiones virtuales más o menos organizadas (mensajes descalificadores y humillantes y amenazas de agresiones físicas y sexuales) hacia mujeres feministas que tienen una importante actividad política en la red. En este sentido, casos como el acoso sufrido por Anita Sarkeesian en EEUU, a raíz de su proyecto “Feminist Frequency” o, en el contexto español, por Alicia Murillo desde el sitio Forocoches, han abierto el debate sobre cómo afrontar los “cíberataques” y cómo desarrollar nuevas estrategias desde los feminismos.
A nivel más espontáneo y sin una organización explícitamente política encontramos a los troles machistas que actúan a nivel individual y colectivo a través de la red. Foros, facebook, twitter, youtube, blogs e incluso correo electrónico son sus canales de ataque. Según el completísimo artículo "Trol machista, moretones virtuales", “el anonimato, la tolerancia al trol que se da en la red y la dificultad para establecer el límite entre el 'troleo' y la amenaza son algunos factores que hacen de los entornos virtuales un campo abonado para el trol machista”. Entre los troles machistas también hay diferencias significativas, pero podríamos definirnos de forma simplificada y grosso modo en dos tipos: los forococheros y los buenistas.
Los troles provenientes de foros como Forocoches. A través de estos foros los troles localizan y difunden publicaciones o proyectos feministas en la red para que sus usuarios acudan en masa con relativa velocidad a boikotear la inicitaiva. Los troles forococheros actúan con un discurso soez, violento y abiertamente machista: “lo que le hace falta es una buena polla”, “a fregar!”, “putas”, “te llega el WIFI a la cocina”, “depílate”, etc. Asimismo, esgrimen tópicos manidos sobre las feministas como “gordas amargadas”, “lesbianas”, “peludas”, “brujas”, “malfolladas”, etc. Un caso reciente y paradigmático de odio, insulto y acoso machista de este tipo es analizado Lucía Egaña en su artículo "Globalización machista".
¿Qué sucede cuando estos discursos provienen no tanto de la derecha, la iglesia o la socialdemocracia sino del otro lado del campo de batalla, esto es, de espacios progres, izquierdosos o incluso movimientos sociales supuestamente afines al feminismo? Encontramos a los troles bienpensantes, políticamente correctos o “buenistas”. Estos troles no actúan en masa, sino de manera individual, pero todos comparten el mismo discurso, con pocos matices entre sí. Sus intervenciones son más elaboradas, largas y refinadas y pretenden demostrar más autoridad intelectual que los troles forococheros. Una de sus características principales es que realizan un llamado a guardar las formas. Bajo el recurrente, “te hablo desde el respeto”, se cubren las espaldas ante una posible respuesta feminista contundente, que habitualmente es identificada como ataque, insulto o, en el caso que no se le dedique toda la energía y tiempo que ellos exigen, cobardía.
Los buenistas suelen tener un discurso progresista que condena el machismo más rancio y recalcitrante -en algunos casos se muestran incluso afines a las políticas de igualdad-, pero carecen de conocimientos sobre teoría y práctica feminista. A pesar de ello se sienten legitimados para aleccionar, juzgar y poner en duda las estrategias y formas de expresión de las feministas. Coleccionan un argumentario basado en tópicos y nociones que niegan las relaciones de poder y dominación patriarcales preexistentes: “todos somos iguales”, “yo no me fijo en el género sino en la persona”, “quiero la armonía entre los sexos”.
Aunque este discurso se nos han repetido hasta la saciedad a las feministas para descafeinar nuestras luchas y estrategias, a ellos les suelen parecer original, novedoso e iluminador. Habitualmente atacan a algunas feministas con los términos “radical”, “hembrista” o “extremista” y afirman que ellas llevan a cabo un machismo a la inversa (porque el “feminismo, no lo que hacéis vosotras, es un movimiento muy digno que lucha por la igualdad”) o reducen la lucha feminista a una mera guerra de sexos.

Algunas de las frases y lugares comunes del machista “buenista”

"Por ese camino no vais bien", "así no vais a llegar a la gente", "la estáis cagando con tanta radicalidad", "estáis manchando la imagen del feminismo", “el verdadero/correcto feminismo es...”, "lo que os pasa a vosotras es que confundís X con Y", "hay que educar y ser más comprensivas, no tan violentas", "yo creo en la igualdad, en las personas, no en este feminazismo/hembrismo", "yo estoy de acuerdo con lo que decís pero...", "lo que tenéis que hacer es...", y sobretodo, "os hablo desde le respeto”.
Vemos como se produce una actualización de los clásicos adjetivos para deslegitimar a las feministas (loca, histérica, bruja, mala, guarra) mediante el empleo reiterativo de otros apelativos: feminazis, hembristas, antihombres, radicales, exageradas o violentas. Un interesante análisis para comprender como el concepto “hembrismo” está operando, como antes lo hizo el de “feminismo”, para dividir a las feministas entre buenas y malas lo encontramos en el texto “3 días: feministas, feminazis y hembristas”.

Nuevas estrategias feministas

Estas nuevas formas de violencia desbordan la práctica feminista edificada hasta ahora, por lo que urge desarrollar nuevas formas de respuesta y considerar los nuevos retos que generan. Como dice Lucía Egaña en el artículo ya citado, estos nuevos ataques revisten un carácter endémico y transfronterizo, además de una indudable dimensión simbólica pues ocupan un lugar privilegiado en el terreno de la representación. Todo ello, junto a los nuevos canales de comunicación, son elementos a tener en cuenta para llevar a cabo acciones de respuesta contundentes y efectivas.
De este modo, el activismo feminista, organizado o no, está tomando la red, llevando a cabo acciones en el ciberespacio y reapropiándose de la tecnología.
Por un lado, encontramos en facebook y twitter una actividad espontánea, rápida y colectiva de condena a actuaciones machistas como, por ejemplo, las declaraciones de Toni Cantó, la elección del misógino y homófobo nuevo Papa o los ataques y acosos a las feministas. Una feminista en-red-ada hace un llamado y la autodenominada “manada” acude y se generan solidaridades inmediatas. Textos, imágenes, hastags (HT) en twitter, “escraches” en los muros, vídeos, etc. son los soportes de las respuestas. En este sentido, cabe destacar la generación de HT como #SomosManada, #FeministaEnRed, #FeministaEnTwitter (y la apropiación de HT ya existentes para lanzar el mensaje deseado) o proyectos como los Memes Feministas. Los memes, a través de la combinación de imágenes fácilmente reconocibles para el imaginario colectivo y frases generalmente humorísticas, facilitan el acceso a la teoría crítica feminista y constituyen una alternativa creativa a todo el humor sexista que circula por la red.
Por otro lado, la herramienta menos 2.0 de todas pero que aún opera y funciona son los blogs. Feministas conocidas y anónimas, encuentran en la red un espacio para expresarse y mostrar sus trabajos artísticos, teóricos, sus inquietudes, reflexiones... Asimismo, se establecen conexiones y se generan alianzas para la ocupación del espacio público virtual. Un blog personal con muchxs seguidorxs es el de Filósofa Frívola, que con sólidas herramientas discursivas y mucho desparpajo pone en jaque al patriarcado. Esta filósofa analiza iconos de la cultura popular machista y los despedaza a través de diferentes estrategias: una de las más conocidas es la parodia del polémico vídeo de Desigual “Tengo un plan”. Un blog colectivo reciente y reseñable es el de Sras que hablan de música, surgido a raíz de las reacciones que suscitó el artículo "Machismo gafapasta" y que analiza el sexismo cotidiano en la cultura pop.
Esta relativa “democratización” de las herramientas de creación han posibilitado que pueden ser utilizadas por los feminismos para para enriquecer estrategias las actuales de resistencia y transformación.Por ejemplo, en el contexto anglosajón, el proyecto videoblogger “Feminist Frequency” realiza, a través del vídeo, una lectura crítica de los medios de masas y de las representaciones de las mujeres en las narrativas de la cultura pop. En Colombia, las Féminas Festivas tienen un interesante proyecto de radionovela feminista que difunden a través de su blog.
En el Estado español, destaca el proyecto “El cazador cazado” de la ya mencionada Alicia Murillo quien, con la cámara de su teléfono móvil, graba vídeos en los que interpela a los “piropeadores” (acosadores callejeros) y posteriormente los sube a la red. También gracias a estas herramientas se pudo dar una respuesta humorística y potente al acoso que sufrió esta activista y otras mujeres que la apoyaron. Una serie de feministas de diferentes lugares (algunas de las cuales ni siquiera se conocían) grabaron, desde sus webcams, un rap parodiando la amenaza encontrada en esta entrada del blog de Ana Periférica del “Grupo Masculino de Liberación”. Los fragmentos de vídeo se centralizaron y en pocos días el vídeo editado estaba colgado en la red.
Es interesante analizar cómo entre estas estrategias destaca la reapropiación del insulto. Como ya hizo la Teoría Queer con la reivindicación del peyorativo queer (desviadx, raritx, marica), muchas feministas optan por resignificar las etiquetas con las que son desaclificadas (feminazi, radical, bollera) para darles la vuelta, desactivar su poder ofensivo y lucirlas con orgullo. Del mismo modo, desde el feminismo se generan categorías para responder a los nuevos tipos de ataques y de atacantes: “machirulo”, “machista-leninista”, “anarcomacho” o ”cutrequeer” responden a estas nuevas realidades o a realidades antes invisibilizadas.
También ocupan un lugar relevante las nuevas y no tan nuevas revistas on line, entre la que destacamos Píkara Magazine o Revista Vozal, que contienen artículos, vídeos y otros proyectos de feministas provenientes de todo el mundo hispanohablante. Las secciones de género y feminismo de medios alternativos y la emergencia de programas feministas en las radios libres constituyen del mismo modo soportes privilegiados para la expresión de reivindicaciones de las mujeres, lesbianas y trans y para la generación de conocimiento y acción feminista.
Y, por supuesto, siempre nos quedará la calle...

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