2012/11/07

Validan el matrimonio homosexual tras mil bodas ya en Euskal Herria

GARA:SIETE AÑOS DESPUÉS DE SU IMPLANTACIÓN

Siete años ha necesitado el Tribunal Constitucional español para dar luz verde al matrimonio homosexual, implantado por el Gobierno del PSOE en 2005 pero recurrido por el PP, que no ha dado la cuestión por zanjada hasta ayer. El aval judicial despeja la incertidumbre para los cerca de 2.000 vascos y vascas que ya se han unido a través de esta fórmula. El PP ya recurrió en 2000 una ley pionera del Parlamento navarro que permitía a los homosexuales adoptar.

 

Siete años y cerca de 22.000 bodas después, el Estado español valida por fin el matrimonio homosexual. El Tribunal Constitucional rechazó ayer el recurso del PP por ocho votos contra tres. De esas 22.000, en Euskal Herria se han celebrado cerca de un millar, que habrían quedado invalidadas si los jueces españoles hubieran aceptado el criterio del partido de Mariano Rajoy.
Datos recientes del Eustat cifraban en 815 los matrimonios entre personas del mismo sexo realizados en Araba (98), Bizkaia (420) y Gipuzkoa (297) desde 2005 hasta finales de 2011. Sumándoles los consumados este año y los celebrados en Nafarroa en todo este ciclo, superan el millar. A nivel del Estado, se estima que el 2,1% del total de los matrimonios actuales son entre personas del mismo sexo.
Instituciones vascas han tenido un papel pionero en toda esta lucha. Por ejemplo, en la época de José Angel Cuerda (PNV) el Ayuntamiento de Gasteiz se convirtió en el primero del Estado que permitía el registro civil de parejas del mismo sexo, en 1994. Y más sorprendente aún puede ser recordar que en 2000 el Parlamento de Nafarroa aprobó otra norma inédita a nivel estatal, dado que permitía a las parejas homosexuales adoptar. El PP se encargó también de llevarla al Constitucional.

«Se había demorado en exceso»

Tras conocerse la decisión del TC, cuyo contenido aún no se ha detallado, el PP intentó quitar gravedad a su recurso, algo muy difícil si se recuerda que hoy día continúan en el Congreso o en el Gobierno tres cuartas partes de los diputados del PP que impulsaron aquel recurso.
Como ejemplo significativo, el vasco Iñaki Oyarzabal, en calidad de secretario de Justicia, Derechos y Libertades del PP, no dudó en afirmar que el fallo judicial da «certidumbre» y «seguridad jurídica» a las personas que se han casado en estos años. «Por fin. Esto se había demorado en exceso», añadió, culpando así a la lentitud judicial de un intento de bloqueo impulsado por su propio partido.
El secretario general del PSOE y estrecho colaborador de Zapatero en aquel 2005, Alfredo Pérez Rubalcaba, se felicitó a través de un mensaje en Facebook, donde habló de «excelente noticia». «La igualdad ha prevalecido sobre los que una vez más intentaban imponer su moral», indicó Rubalcaba. Tildó el recurso de «vergonzoso» y cargó directamente contra Mariano Rajoy, entonces y ahora líder del PP: «Hace siete años decidió que su partido lanzara esta ofensiva, y así comenzó una historia que ha terminado hoy».

París toma el relevo con un fuerte rechazo de la Iglesia

Aunque se trate de una evidente cuestión de igualdad de derechos, a día de hoy solo once estados en el mundo cuentan con leyes que autorizan el matrimonio homosexual. Además del español están el belga, Holanda, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina y Dinamarca. También es legal en unos pocos estados de EEUU y en la capital de México, además de en el estado mexicano de Quintana Roo o en el brasileño de Alagoas, por citar algunos casos menores. Ahora es el Gobierno francés quien se apresta a sumarse a este carro, y es posible que su gabinete vea hoy mismo el proyecto de ley que pretende materializar el próximo año.
La ministra de Justicia, Christiane Taubira, ha adelantado que «el proyecto de ley va a extender a las personas del mismo sexo las disposiciones actuales del matrimonio, la filiación y la parentalidad, por lo que podrán adoptar como los demás, de forma individual o conjunta».
Si en el Estado español la oposición ha estado liderada por la Conferencia Episcopal y el PP, en el francés la cuestión también es combatida desde la trinchera de la Iglesia católica, con declaraciones como esta de Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, el pasado 12 de setiembre: «Ese proyecto es una ruptura de la sociedad y puede traer consecuencias imprevisibles. Luego querrán hacer parejas de tres o cuatro personas y después acaso se legalizará el incesto», afirmó a la salida de una reunión con el ministro del Interior francés, Manuel Valls. GARA

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