2010/03/29

20100329-Primer asturiano con dos madres biológicas

Se llama Nel, nació en Avilés el pasado martes y es el primer asturiano con dos madres biológicas

Llora, toma el pecho y se duerme haciendo muecas con la boca. Parece que quiere sonreír. Nel Valbuena Montes nació el pasado martes, día 23, en el Hospital San Agustín de Avilés cuando el reloj estaba a punto de marcar las once de la noche, pesó casi cuatro kilos y trajo bajo el brazo un avance social para todas las parejas homosexuales. Nel es legal y biológicamente hijo de dos mujeres: Aida Valbuena y Patricia Montes, casadas desde 2007. Su nacimiento es, según sus madres, el primero de Asturias que responde a un proceso de aportación de ovocitos entre sus progenitoras: una aportó su óvulo, que fue fecundado con semen del banco (donante anónimo), y la otra lo recibió en su útero. Valbuena es madre gestante, Montes, genética. Ambas soñaban con tener descendencia.

La pareja contrajo matrimonio en Naveces hace tres años. Meses antes del enlace, Aida Valbuena se sometió a una complicada cirugía ginecológica que le dificultaba quedarse embarazada. Al regresar del viaje de novias, la pareja pasó por distintos procesos de fecundación: cinco inseminaciones artificiales y dos in vitro. Ninguna le sirvió a esta joven de 28 años para quedarse en cinta. En este tiempo conocieron el caso de una pareja de Valencia que manifestó oficialmente su deseo de tener un hijo del que ambas fueran madres biológicas. ¿El problema? La ley de Reproducción Humana Asistida de 2006 presentaba un vacío legal: no recogía la posibilidad de que una lesbiana pudiera donar un óvulo a su pareja. La donación de gametos (espermatozoides y óvulos) para realizar una fecundación in vitro debía ser anónima, salvo en el caso de parejas heterosexuales.

El Ministerio de Sanidad, ante la petición de la pareja de lesbianas levantina, reunió en diciembre de 2008 a la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida y dictaminó que no existía ningún impedimento legal para que las técnicas de fecundación asistida pudiesen ser utilizadas por parejas de lesbianas. La única pega es que las futuras mamás no podrán elegir a quién quieren como padre biológico de su hijo y el esperma procederá en cualquier caso del banco de donantes. Entonces la pareja de Valencia logró su sueño -engendraron a Lluna- y para las avilesinas se abrió una puerta a la esperanza.

Aida Valbuena se recupera estos días en el San Agustín de una cesárea mientras coloca a su hijo en el regazo, que se queda dormido buscando su pecho. Patricia Montes apenas les quita la vista de encima y se emociona cuando su chica relata las peripecias que tuvieron que pasar para, por fin, ser mamás. La pareja, después de varios intentos de fecundación artificial e invertir más de 18.000 euros en su sueño, recurrió al Centro de Fecundación In Vitro de Asturias (Cefiva). Tras dar a conocer su deseo al jefe de ginecología comenzó un largo proceso que, antes, requirió un exhaustivo análisis legal por parte de la clínica. Ya sin trabas, iniciaron el proceso de fertilización.

«Había tenido muchos problemas para quedarme embarazada anteriormente pero, en esta ocasión, fue recibir el óvulo de Patri y lograrlo a la primera», explica Aida Valbuena, que añade con humor: «Eso sí, el papá del niño es papá bote». Y es que el semen con el que se fecundó el óvulo es anónimo. Procede del banco de donantes. «Sinceramente es una maravilla que dos mujeres puedan tener descendencia y en este caso es mejor aún porque al ser las dos madres biológicas, las dos nos implicamos aún más en todo el proceso», precisa Patricia Montes.

La pareja tiene ahora un deseo: que todas las parejas de lesbianas conozcan su experiencia. «Puede haber mujeres igual que nosotras que desconocen que se pueden donar óvulos. Queríamos ser madres y Patri ha conseguido que se cumpla mi sueño: ser madre biológica», subraya Valbuena. Las mujeres conservan dos embriones congelados por si en el futuro se plantean darle a Nel un hermano. Y es que la reciente maternidad les ha llenado como mujeres y también como pareja. «Se la recomendamos a todo el mundo», recalcan.

Una vez que se quedó embarazada, Valbuena cumplió todo el protocolo previo a cualquier parto en el Hospital San Agustín, donde dio a luz al pequeño. «Cuando vimos la primera ecografía flipamos porque venían dos y estuvimos una semana hablando con monosílabos. Luego perdimos a un preembrión», explica Aida Valbuena, enfermera de profesión. Su pareja, de 34 años, es vigilante de seguridad. Tras nueve meses de gestación (el niño nació doce días después de lo previsto mediante cesárea), el pequeño Nel llegó al mundo arropado por una gran familia: suma cinco bisabuelos y es el primer bebé de ambas sagas tras más de veinte años sin descendencia. «Es la mayor alegría de la casa», recalcan estas mujeres que residen en el barrio avilesino de Villalegre.

El nombre del niño lo eligieron casi al azar pocos días antes de que viniera al mundo. Les gustó Nel. «Es corto, asturiano y poco escuchado, lo que buscábamos», confiesan. ¿Y el orden de los apellidos? Ambas sonríen. «Esa decisión supuso casi un conflicto familiar, pero al final es Nel Valbuena Montes», aclaran. El pasado viernes, en el Registro Civil, también tuvieron que dar más de una explicación a la hora de inscribir al bebé. Aida Valbuena y Patricia Montes saben que de ahora en adelante tendrán que dar la cara más de una vez y explicar su situación personal. También que le tendrán que responder a su hijo quién es su papá. «Nuestra intención es ir respondiendo todas sus preguntas según las vaya formulando, con sinceridad. Creemos que la naturalidad es lo mejor. Esperamos además que cuando le surjan esas dudas, todo lo que tenga que ver con las parejas homosexuales esté normalizado», sentencian.

La pareja ahora tiene previsto disfrutar todo lo que pueda del pequeño Nel Valbuena Montes, el primer asturiano engendrado tras un proceso de aportación de ovocitos entre lesbianas. La pareja ya se desvive en carantoñas con el pequeño, que durante el reportaje apenas deja de estirar los brazos cubiertos por un pijama amarillo pálido y de hacer muecas, de sonreír. Él también está feliz. Y Aida Valbuena y Patricia Montes se emocionan de nuevo. Nel es su hijo: un retoño que más que un avance científico es fruto de un sueño homosexual.

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