2010/03/24

20100324-Love sucks. Contra la pareja y el Amor Romántico

Love sucks. Contra la pareja y el Amor Romántico


Ni bien imaginamos que alguien es responsable por nuestra existencia.. . y le atribuimos la intención de nuestra existencia, nuestra felicidad o miseria, corrompimos nuestra inocencia de devenir

Nietzsche



Vivir la diferencia es una cuestión de grados, es -al decir de Nietzsche- atreverse a caminar en el desierto, a vivir una vida de peligro, a poner el cuerpo y los sentimientos en riesgo. Vivir la diferencia es como caminar por una cuerda por encima del abismo -abgrund-. Al hacerlo negaremos las fuerzas reactivas que nos tiran hacia abajo. Ya no más juicio y castigo, ya no más la lógica de víctimas y victimarios.

Pero para andar por el desierto hace falta corage, porque vivir la diferencia es vivir en ninguna parte, es vivir por fuera de la humanidad, fuera de su moralidad, en independencia de ella, y su binarismo de clase, de género, por fuera de las instituciones, fuera del odi et amo.

Andar significa cuestionar nuestros valores y nuestros deseos constantemente. Dejar la angustia -el malestar de la cultura- en pos de las fuerzas vitales. Vivir sin estructura, sin inscripción en la trascendencia de la moral. Sin Amor, mucho menos sin enamoramiento.

Devenir hiperbórea, que viene a querer decir no necesitar ya del Estado, no necesitar ya de las instituciones (el Amor y la pareja son instituciones vs. la amistad y la afinidad que son acuerdos contigentes y temporarios basados en fuerzas productivas y deseos positivos).

El Amor romántico y la pareja crean jerarquías: dictan quién sube primero al bote salvavidas, crean una moral basada en lo individual y en una ficción del espíritu que justificará su accionar en forma de anillo (te elijo a vos de entre todas porque te lo mereces y te lo mereces porque te elijo a vos).

El Amor romántico y la pareja pondrán en riesgo lo comunal y lo comunitario en pos de su lógica binaria. Hará tambalear proyectos colectivos en pos de no separarse “de la media naranja”, del “compañero de verdad”.

El Amor romántico y la pareja, pero mucho más el enamoramiento es una semiótica literaria. Tienen sus códigos, sus textos, sus gestos aprendidos de sus literaturas. Narcotiza, ensimisma, engaña, ciega, posee.

Antonio de Nebrija sabía un poco de esto cuando armaba sus gramáticas: “el lenguaje ha sido siempre aliado del imperio”. El Amor romántico y mucho más el enamoramiento tiene sus sistema de signos y códigos, sus gestos y sus textos. Los repetimos sin pensar, creyendo que son nuestros. Eso no nos hace más inocentes o menos responsables del establecimiento de una jerarquía frente a nuestras narices. Porque el fascismo no se impone desde fuera. El fascismo se desea desde dentro, desde nuestras estructuras psicólógicas que nos hace alentarlo, pedirlo, y crearlo. El Führer solo puede ser exitoso unicamente si su ideológica y su programa se parece a las estructuras promedio del individuo promedio. Y lo contrario también cabe afirmarse: ninguna idea sea completamente popular si es en nada o muy poco se parece a lo que el individuo promedio tiene en su estructura.

A esta lógica le oponemos A al cubo: afinidad, amistad, afecto- tres modos de la alegría, tres modos de la anarquía. Dejamos de creer en los órdenes externos y sus signos que nos inscriben en posiciones fijas y en un sistema de jerarquías.

Atreverse a querer si enamorarse, atreverse a querer sin Amar romanticamente, eso es el amor libre, libre hasta la libertad absoluta, desatado. Pero no será una tormeta desatada que destroce nuestros poblados. Por el contrario, es la libertad absoluta del deseo proliferante como fuerza productiva. No genera necesidades, otorga libertades. No destruye, crea. Es un fluido, un proceso, una línea de fuga, un devenir. ¿Quién se atreve a preguntarse “quién desea mi deseo”?

Pirsig acierta cuando afirma que demoler una fábrica o levantarse contra un gobierno es atacar los efectos más que sus causas (metalepsis, diría Judith Butler). El verdadero sistema es la presente construccion del pensamiento, la racionalidad misma, por ejemplo la racionalidad del Amor romántico. Por eso, si la fábrica es demolida pero la racionalidad que la sustenta se mantiene, entonces esa racionalidad producirá otra fábrica nueva. Si una revolución destruye un gobierno pero el patrón sistemático de pensamiento que produjo a ese gobierno permanece intacto, entonces se repetirán los patrones. (Zen and the Art of Motorcycle Maintenance). Por eso se torna menester sustituir la noción de deseo como pérdida, o falta o carencia o ausencia por un deseo activo, que fluya. Un deseo que produzca deseos, un deseo que produzca energías no que las consuma. El deseo deseando el deseo. Un deseo que nos lleve en línea hacia donde queremos ir.


Este deseo es para mí el deseo anarquista: activo y no regimentado o jerarquizado por la familia, la iglesia, la escuela, el trabajo pero tampoco por las instituciones del Amor romántico: es decir, la pareja. El deseo anarquista es nómade, se inserta como plugs anales en otros deseos pero nunca es dependiente de otro deseo. Se conecta con las líneas de intensidades de otros deseos deseantes pero no se clava fijo allí. Jamás dice “esto es mío”. No pertenece a una nación, un partido. Siempre en movimiento, aunque parezca quieto. Nunca es ciudadano, nunca se territorializa. Cada día se vuelve a crear. Y al crearse a si mismo crea el mundo. Crea conexiones con lxs otrxs, en campos de intensidad y afecto.


Bye bye romantic love porque como anarquistas no nos dejamos llevar por un Arquetipo macro referente llamado Amor con capital mayúscula.



Rizomamos crear relaciones horizontales. Basta de jerarquías! Basta de definiciones que marquen cual mojones nuestros fluidos! Que nuestras acciones hablen mucho más que nuestras palabras. El acto más amenazante del Estado es el acto de vivir sin el marco de una jerarquía, el acto de resistir ser codificada dentro de la semiótica del Amor romático, para poder desear y querer libertariamente en jauría a nuestras afines.


On an(anarchy) and Schizoanalysis. Rolando Perez. Autonomedia. N. Y. 1990.

El Antiedipo Capitalismo y esquizofrenia. Gilles Deleuze & Feliz Guattari. Paidos. Barcelona. 2009.

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